El pabellón ‘Bosques’ de ‘Voces por el Clima’, suerte de recinto ferial ubicado al interior del Jockey Plaza, es de metal, como todos los otros pabellones, pero en su interior parece respirarse el aire de la fronda y oírse el ruido armónico de la selva, ese que a Karina Pinasco, promotora de la campaña de ‘Amazonía, corazón del mundo’ tanto la entusiasma. Eran las 7 de la noche y, en el pequeño auditorio de dicho pabellón se mostraba repleto, interesado, involucrado.
Antonio Nobre, un reputado científico brasilero, se dirige a la gente para explicar, una vez más, su teoría de ‘El polvo de hadas de la Amazonía’, una revolucionaria visión del mayor ecosistema tropical del planeta, según la cual hay cinco secretos que no conocíamos plenamente: que este bosque magnífico produce chorros verticales de agua, que manda las lluvias hasta la Patagonia, que evita los huracanes, que produce una bomba biótica gigantesca y un polvo casi mágico.
Este último es una masa de olores, que los árboles lanzan a la atmósfera y que, en palabras de Nobre, “son muy eficientes para formar lluvia”. Conclusión deslumbrante: la Amazonía pone 20 mil millones de metros cúbicos en el aire, ¡más que el propio río Amazonas! Fernando Valdivia, cineasta; Pedro Miguel Schiaffino, chef de gustos amazónicas; Ruth Buendía, dirigente asháninka; Claudio Maretti, conservacionista brasileño; y este servidor, mudos.
Aunque he de confesar que conocía la más que hipótesis, por una entrevista que le hice a Nobre, no dejó de sorprenderme otra vez. Y de alegrarme porque sirve de punto de partida, de idea fuerza para la campaña que ARA (Articulación Regional Amazónica), AMPA (Amazónicos por la Amazonía) y otras entidades han puesto en marcha para que el mundo entero se entere de esta buena nueva.
No tan nueva para los pueblos amazónicos originarios, como se encargó de recordar Ruth Buendía en su idioma asháninka. El emprendimiento –que agrupa a indígenas, investigadores, jóvenes, conservacionistas, periodistas y a todo ciudadano que lo desee- consistirá en grandes campañas de difusión, a través de historietas, vídeo, movilizaciones en las regiones, investigaciones. Todo lo que pueda hacernos entender lo providencial de la Amazonía.
“Hay que luchar contra la ignorancia”, insistió Nobre, con un verbo emocionado, que mezcla, como pocos, la poesía con la ciencia, la razón con la emoción. Schiaffino, desde su magnífico arte culinario asintió, entusiasmado, mientras Valdivia recordaba la importancia de conocer el bosque, ese manto verde que, mostrado desde una foto aérea puede no decir mucho, pero que guarda esos alucinantes secretos que hacen única, peculiar y espectacular, a este ecosistema.
‘Amazonía, corazón del mundo’ también busca incidir en la COP 20, para que en el famoso borrador del nuevo acuerdo global vinculante no se desvincule de ella. El hashtag #Soy tu corazón es la ruta informática para seguir el rastro sostenible de esta campaña. Pero la tarea pendiente, de las autoridades y la sociedad entera, es voltear un poco más hacia el Oriente. Hacia esa vasta región donde los ríos vuelan y hay un polvo que le da oxígeno y vida al planeta.